PREDICABLOG DE LA GRACIA

¿Por qué hablar de la gracia -o a partir de ella-en un mundo que parece decidido a apostar su futuro a la carta de la autosuficiencia?

Muy sencillo. Para el creyente, para el cristiano al menos, la vida no tiene gracia sin la gracia. Esto es tan fundamental que ya San Pablo se encontró con la réplica de Dios ante sus lamentos: "Te basta mi gracia" (2 Co 12, 9). Si en cristiano la fe se opone al miedo, la gracia hace lo propio con las excusas y las falsas justificaciones. En otras palabras, la gracia nos orienta llenando la vida de sentido y nos protege del vacío del sinsentido.

De ser transmisor de esa gracia se trata, lo demás o es pura añadidura o se nos dará por añadidura. Gracias por compartir esta aventura conmigo.

 

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